El 28 de mayo de 2014, la parroquia de St. James, en Luisiana, declaró el estado de emergencia debido a las inundaciones provocadas por las inclemencias meteorológicas. Los funcionarios públicos fueron los encargados de ayudar a los residentes a hacer frente a la crecida de las aguas. La preparación para este suceso llevaba años en marcha.
Bobby Lear, coordinador de SIG de la parroquia de St. James, había estado trabajando en la creación de un
solución SIG para empresas que proporcionaría información fundamental para la seguridad pública y la respuesta ante catástrofes, incluido el número de sacos de arena necesarios en lugares concretos. Su departamento sabía que lo que importaba a los vecinos era disponer de información precisa y de recursos adaptados a sus barrios.

La parroquia de St. James había invertido en imágenes aéreas Pictometry de EagleView® Technologies en 2013 y en imágenes LiDAR en 2014. A partir de estas imágenes, Lear desarrolló programas para calcular el número de sacos de arena necesarios por parcela en caso de inundación. Al importar las imágenes y los datos LiDAR a Global Mapper, Lear creó un modelo de inundación y tablas de niveles de agua de tres a 5,6 pies, con incrementos de 0,2 pies. A continuación, pudo aplicar una ecuación matemática que utilizaba pies lineales y la altura necesaria para cada nivel de agua específico, con el fin de calcular el número total de sacos de arena requeridos. Al multiplicar este resultado por el número de parcelas atendidas por cada punto de distribución, la parroquia puede entregar la cantidad correcta de sacos para que los residentes se preparen ante las tormentas.
«Realizamos este tipo de cálculos utilizando el
LiDAR para cada nivel de agua. Podemos exportar los datos a PictometryOnline™ [ahora sustituido por
CONNECTExplorer™], superponiéndolas a nuestras imágenes oblicuas, y también en
Software Esri® ArcGIS® «lo que hace que los datos sean muy útiles», afirmó Lear. A continuación, los datos y la información se imprimen y se guardan en carpetas para cada zona, de modo que, incluso si se interrumpen las telecomunicaciones, se disponga de los datos y los mapas necesarios para la respuesta ante emergencias.
Para demostrar la precisión de la aplicación, Lear recreó modelos del huracán Isaac y aplicó los nuevos cálculos. «Fue muy preciso», confirmó Lear. «Hay varias variables que dependen de en qué lado del río se encuentre uno, de la dirección de las tormentas y de las mareas, pero pudimos utilizar las tormentas anteriores para validar cómo funcionaría esto».
En colaboración con la oficina del sheriff, el grupo de SIG ha descubierto que los mismos cálculos del nivel freático y las imágenes de Pictometry constituyen una herramienta muy eficaz para el control del tráfico. «Si intentamos evacuar la zona, necesitamos saber qué carreteras podrían inundarse y cuáles serían las rutas alternativas», explicó Lear. «Hemos descubierto que un SIG empresarial con imágenes compartidas es una herramienta increíblemente potente no solo para la respuesta ante emergencias, sino también para la seguridad pública, las comunicaciones y la evaluación de forma continuada. Queremos crear un consorcio regional que aproveche el potencial de esta información del SIG. Pictometry es clave para que lo consigamos».