El condado de Mohave, situado junto al desierto de Mohave, en el noroeste de Arizona, se enfrenta a una serie de retos en materia de valoración catastral. Solo el 14,3 % del territorio es de propiedad privada, distribuido en un mosaico de terrenos entre extensos parques nacionales, reservas indígenas y terrenos estatales. Para realizar un recuento presencial de las propiedades en el norte de Mohave, un miembro del equipo de valoración debe salir del estado y atravesar Nevada y Utah en coche para llegar hasta allí.
Al igual que todo el mundo, los tasadores tienen presupuestos y deben gestionar los costes de su trabajo. Realizar visitas sobre el terreno para tasar las más de 250 000 parcelas de terrenos y estructuras de propiedad privada repartidas por todo Mohave requeriría un ejército de personas. Para quienes se disponen a realizar el recuento desde la vertiente sur del Gran Cañón, las numerosas horas de conducción y los gastos de desplazamiento se acumulan. Más allá de esas dificultades, Mohave cuenta con numerosas propiedades ribereñas en las que los propietarios han centrado sus mejoras en la parte de la vivienda que da al río, a la que los tasadores tienen difícil acceso sin embarcaciones. Por último, aunque el proceso de concesión de permisos aporta información sobre los cambios en las propiedades, esos registros suelen estar incompletos. El equipo de tasación sabía que algunas propiedades se estaban «escapando» del censo catastral.