
Con los huracanes Harvey, Irma y María sucediéndose uno tras otro en 2017, las compañías de seguros agilizaron la tramitación de las reclamaciones gracias al uso de nuevas tecnologías. Dado que las tres tormentas tocaron tierra en el plazo de un mes, los daños ascendieron a unos 200 mil millones de dólares en todo el Golfo de México y en algunas zonas del Caribe. Por ello, las compañías de seguros se vieron obligadas a actuar con rapidez y a adoptar nuevas soluciones sobre la marcha.
EagleView fue una de las empresas innovadoras en el ámbito de las reclamaciones de seguros, concretamente mediante el uso de drones y aplicaciones de aprendizaje automático con EagleView OnSite™.
Seguros digitales destaca la colaboración entre las compañías de seguros y las empresas de tecnología aplicada a los seguros, como EagleView.
Allstate aprovechó una colaboración establecida en diciembre de 2015 con la empresa de tecnología de seguros EagleView para dotarse de drones, aviones, tecnología satelital y personal adicional tras el paso de la tormenta.
«La evaluación virtual de daños es la tendencia del presente y del futuro», afirma[Glenn] Shapiro, director de siniestros de Allstate. «Comenzamos a evaluar los daños casi al instante gracias a las imágenes por satélite y pudimos liquidar las reclamaciones tras los tres primeros días».
Allstate puso en marcha a gran escala su programa de drones a principios de este año, completando más de 5.000 vuelos para evaluar daños causados por granizo y pequeños fenómenos meteorológicos en EE. UU. antes de desplegar aeronaves no tripuladas tras el paso de los huracanes Harvey e Irma dos semanas más tarde.
EagleView, con sede en Bothell (Washington), proporciona a los peritos mediciones de tejados mediante la triangulación de imágenes en 3D tomadas desde aviones. Su tecnología satelital también permite a las empresas yuxtaponer imágenes del antes y el después de una tormenta, lo que ayuda a resolver las reclamaciones incluso antes de que se produzcan, al cruzar las pólizas con las zonas dañadas.
«En una ocasión, un cliente nos colgó el teléfono pensando que se trataba de una estafa», explicó Shapiro. «Tuvimos que pedir a su agente que le llamara para asegurarle de que era cierto».
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