«Cuando empecé, tenía comerciales que ni siquiera sabían manejar una cinta métrica, y mucho menos medir un tejado», dijo Scott. «Estaba malgastando muchísimo dinero en materiales que se pedían en exceso».
¿Cuál fue su solución provisional? En la montañosa Denver, Scott contrató a un grupo de escaladores y les pagó para que treparan a los tejados y los midieran por él. Aunque empezó a ahorrar rápidamente, estaba claro que no era una solución viable a largo plazo si quería hacer crecer el negocio.
Por aquella época, un representante de EagleView le explicó a Scott las ventajas de dejar que las imágenes aéreas, combinadas con la visión artificial y el aprendizaje automático, hicieran el trabajo por él. Aunque al principio Scott se lo tomó a broma, decidió darle una oportunidad.